LA HISTORIA DE DOS PITCHERS, UN NOVATO, UN VETERANO; UN "ESCUCHA" Y UNA BANCARROTA



Por Henry Osvaldo Tejeda.

Un conocido periodista romanense, va a la casa del Dr. José Reyes, donde tenía pautada una entrevista con él. Yo estaba en la casa de José, y cuando me quise retirar, José me dijo que me quedara a escuchar la entrevista; solo por curiosidad me quedé.

El periodista, empezó diciéndole al Dr. Reyes los argumentos de sus adversarios, en el sentido de que ya él debería retirarse y dejarles chance a los jóvenes. ¿Qué dice usted sobre esto?

José empezó a contestarle con una historia, a su estilo, que es, haciéndote un relato para que él mismo saque sus conclusiones, y así empezó una historia cuyo desarrollo fue, más menos así.

"Mira muchacho, la sociedad romanense, es decir, el pueblo, que es el dueño del equipo llamado ayuntamiento local, decidió en el 2010 sacar del juego al pitcher estelar del equipo y le dieron de baja, no porque fuera malo, sino porque quería darle su puesto a un joven novato que según el "Escucha" que lo recomendó, ese joven lanzador sería el que llevara al club a los primeros lugares, y ganar el campeonato.

Ese escucha, le dijo al dueño del equipo que, ese novato, era excelentemente bueno y muy organizado, serio, sin mañas y muy bien educado; que no tomaba alcohol, no jugaba en casinos, que no engañaba a nadie, que no era mala paga, que no le ponía la mano a lo ajeno, que no le gustaba hacer bultos, que no era altanero, que en todas partes le fiaban, que era muy honesto, que no era prepotente y que nunca se le subirían los los humos a la cabeza. 

El escucha, ripitió estas palabras, sobre la que hizo mucho más énfasis que con las demás; dijo, les repito que, ese prospecto no le pone la mano a lo ajeno; eso se lo puedo asegurar.

Le dijo también al dueño del equipo que, su pupilo no era mentiroso, que no fingía nunca, que no llevaba una vida desordenada, que no le debía un centavo a nadie y que no era de los que andan por las calles preñando niñas menores de edad.

Le dijo que, el novato, no era violento y que nunca agredió a nadie ni siquiera cuando le iban a cobrar una deuda, en fin, el Escucha" se desbordó en elogios resaltando las cualidades morales que adornaban a su pupilo, por lo que al dueño del equipo, no le quedó de otra que subir al novato a las grandes ligas.

Pero déjame decirte que, Ese novato, iba a sustituir a un pitcher veterano, que había agotado ocho años ininterrumpidos como estelar, con una efectividad calificada por la fanaticada como muy buena, la cual mantuvo por debajo de los dos puntos, sobre todo, en cuanto a su digno y honrado manejo personal, por lo que es muy querido por la fanaticada la del equipo, y hasta de los equipos contrarios de otras ciudades, por su decencia, por ser hombre honesto y muy tranquilo.

Pero el dueño del equipo no tomó eso en cuenta, porque se enamoró de la popularidad que gozaba el novato en las Ligas Menores, además de los grandes elogios con que el "Escucha" se lo vendió, y también a su propia campaña de promoción de su figura.


La fanaticada no estaba conforme con que sacaran al viejo veterano, pero no le quedó de otra, por lo que entonces, decidió esperar a ver la actuación del nuevo pitcher novato.

Confiando en que ese joven iba a ser un ganador, lo colocaron como lanzador estelar, pero, ¡oh, sorpresa!, a la mitad de temporada tuvo que ser dado de baja, porque no dio pie con bolas con los problemas del equipo, ya que, no solo no resolvió nada, sino que dañó lo que había hecho el veterano pitcher al que sustituyó.

 Y aparte de ser un fiasco como pitcher, sacó a la luz pública su verdadera esencia; toda contraria a las enarboladas por el "Escucha" cuando se lo vendió al equipo. Los cuervos iniciaron su vuelo de rapiña sobre el estadio, cosa esa que auguraba malos presagios.

Desde los primeros juegos en que entró a lanzar, el novato empezó a golpear y a darle pelotazos a los contrarios. Daba decenas de bases por bolas, no ganaba un juego, se volvió el pitcher más bolero de la liga, y hasta creó un grupito a lo interno del equipo que se dedicó a las malas artes, sin que el manager ni el dueño del equipo se dieran cuenta. La vaina va mal.
El escucha estaba tranquilo en su casa; solo observaba y recibía lo que le tocó por la venta de su pupilo.

Junto al clan mafioso que creó, muy ávido se meter la mano en los intereses pecuniarios del club, empezaron a vender todos los ajuares del equipo. vendieron gran parte de los guantes, los bates y las pelotas; vendieron vehículos buenos como si fueran chatarra, cogieron prestado millones de pesos a otra franquicia, a nombre del equipo.

¡Mira muchacho, esa fue la del Belcebú. Ese grupito de mafiosos con el pupilo del escuchar, acabaron con todo! Eso puso sospechoso a los dueños del equipo, porque ya estaban recibiendo presión de la gran fanaticada, que exigían transparencia. Eso estaba feo.

El mismo pitcher novato, vigilaba a la tesorera del equipo a ver cuánto dinero entraba en la oficina del club, que estaba en la primera planta del edificio donde se aloja la el novato y a veces, la directiva. Cuando la tesorera le decía la cantidad de dinero que había entrado, él le decía por la vía telefónica; ¡súbelo para el montículo; lo estoy esperando! Entonces, ese dinero se desaparecía como por arte de magia, pero ojo; la fanaticada sabía dónde iba a parar ese bojotes de pesos.

Todo eso, ligado a una desordenada vida de chulimameo, parrandas, juegos en casinos, las juergas, los vinos finos, el whisky caro, los viajes al exterior pagados por el equipo, el pago de la nómina de una empresa privada del mismo pitcher, los tantos pagos astronómicos como sueldos a empleados que en realidad, no recibían todo el dinero, ppues solo les daban una ínfina parte, porque la otra gran tajada, se la quedaba el pitcher. 

Quien llegó al colmo de cobrar la regalía pascual más de una vez en un mismo año. Ese cúmulo de mañoserías, le causaron tanto daño al equipo, que lo llevó a una terrible bancarrota.

Los mismos jugadores se quejaron con los dueños del equipo, para que le dieran de baja a ese pitcher novato y tan mañoso. Y con la anuencia del dueño del equipo, los mismos jugadores decidieron echarlo del club, pero aún no han podido echarlo de la liga, pero se está en el proceso; las pruebas de sus robos son demasiadas

Te estoy contando una historia real que debes saber entender; te la estoy contando digamos que en parábolas, y espero que al concluirla, dejará tu pregunta contestada. Pero ahora, sigue oyendo, porque eso no acaba ahí, y tengo que terminar de contarte la historia.

Pero dejaré ya las parábolas. Mira, el dueño del equipo es el pueblo, y el ayuntamiento es el equipo. Entonces, Cuando todo eso pasó, es cuando el dueño del equipo le hizo un llamado al mismo veterano lanzador al que le había dado de baja, que ya tu puedes imaginarte quién es, y le dijo que se prepare porque que él debe ingresar de nuevo al equipo, pues solo él podía sacar al club del hoyo, en el que ese novato lo había sumido.

La directiva le pidió excusas a nombre del equipo y de la gran fanaticada, y le dijo que fue un gran error haberlo sacado del equipo, pero fue que creyeron que ese novato podía dar pie con bolas con el gran problema del club, por lo lindo que se lo pintó el escucha, por lo que ahora, quedaron defraudados y en la ruina por los desmanes de ese pitcher. 

Maldijeron hora en que le creyó a ese escucha, a quien creyeron que era más serio. Con el tiempo, el equipo supo que el escucha fue el creador de ese falso prospecto, por lo que también es responsable de la ruina del equipo.

En la visita que la directiva del equipo le hizo al pitcher veterano para darle noticia de que debía volver, también le dijeron que, todo lo que pasó, fue un bochorno para el equipo y para toda la fanaticada, y que por eso es que lo están llamando de nuevo, y sea de nuevo el pitcher estelar, porque solo él podía controlar esa larga y tan mala racha de desaciertos que se sucedieron día tras día durante tres años.

Le dijeron que el equipo, no solo había perdido casi todos los juegos, que están en el sótano y que hasta el crédito había perdido porque ya nadie quiere fiarle ni la cal para pintar l a las líneas del pley, ni otros materiales de juego. "Ese pitcher nos salió demasiado caro, tanto así que, nos llevó a la bancarrota. Parece que se le metió el Diablo.

Ahora te sigo contando, Ya el pitcher veterano está en forma de nuevo y con todo el entusiasmo del mundo, y se le ve todos los días en el terreno de juego practicando como en sus buenos tiempos, porque dentro de unos meses, volverá a ser el pitcher estelar del equipo.

Lo más perverso de todo es lo que está pasando ahora, por ahí anda otra vez el "Escucha", tratando tupir de nuevo a la fanaticada luego del desastre que él ayudó crear, y que llevó al equipo a la bancarrota, cuando le mintió al dueño del club, sobre las falsas condiciones morales y de trabajo de su pupilo. 

Y todo esto, luego de que su pupilo ya le haya hecho mas de veinte visitas a un tribunal, al que fue sometido por los propios peloteros del equipo. Y uno ni sabe, en qué va a parar, con tantos viajes a la justicia, acusado por malversación de los fondos del equipo. La fanaticada está atenta

5/07/2016

LA HISTORIA DE DOS PITCHERS, UN NOVATO, UN VETERANO; UN "ESCUCHA" Y UNA BANCARROTA



Por Henry Osvaldo Tejeda.

Un conocido periodista romanense, va a la casa del Dr. José Reyes, donde tenía pautada una entrevista con él. Yo estaba en la casa de José, y cuando me quise retirar, José me dijo que me quedara a escuchar la entrevista; solo por curiosidad me quedé.

El periodista, empezó diciéndole al Dr. Reyes los argumentos de sus adversarios, en el sentido de que ya él debería retirarse y dejarles chance a los jóvenes. ¿Qué dice usted sobre esto?

José empezó a contestarle con una historia, a su estilo, que es, haciéndote un relato para que él mismo saque sus conclusiones, y así empezó una historia cuyo desarrollo fue, más menos así.

"Mira muchacho, la sociedad romanense, es decir, el pueblo, que es el dueño del equipo llamado ayuntamiento local, decidió en el 2010 sacar del juego al pitcher estelar del equipo y le dieron de baja, no porque fuera malo, sino porque quería darle su puesto a un joven novato que según el "Escucha" que lo recomendó, ese joven lanzador sería el que llevara al club a los primeros lugares, y ganar el campeonato.

Ese escucha, le dijo al dueño del equipo que, ese novato, era excelentemente bueno y muy organizado, serio, sin mañas y muy bien educado; que no tomaba alcohol, no jugaba en casinos, que no engañaba a nadie, que no era mala paga, que no le ponía la mano a lo ajeno, que no le gustaba hacer bultos, que no era altanero, que en todas partes le fiaban, que era muy honesto, que no era prepotente y que nunca se le subirían los los humos a la cabeza. 

El escucha, ripitió estas palabras, sobre la que hizo mucho más énfasis que con las demás; dijo, les repito que, ese prospecto no le pone la mano a lo ajeno; eso se lo puedo asegurar.

Le dijo también al dueño del equipo que, su pupilo no era mentiroso, que no fingía nunca, que no llevaba una vida desordenada, que no le debía un centavo a nadie y que no era de los que andan por las calles preñando niñas menores de edad.

Le dijo que, el novato, no era violento y que nunca agredió a nadie ni siquiera cuando le iban a cobrar una deuda, en fin, el Escucha" se desbordó en elogios resaltando las cualidades morales que adornaban a su pupilo, por lo que al dueño del equipo, no le quedó de otra que subir al novato a las grandes ligas.

Pero déjame decirte que, Ese novato, iba a sustituir a un pitcher veterano, que había agotado ocho años ininterrumpidos como estelar, con una efectividad calificada por la fanaticada como muy buena, la cual mantuvo por debajo de los dos puntos, sobre todo, en cuanto a su digno y honrado manejo personal, por lo que es muy querido por la fanaticada la del equipo, y hasta de los equipos contrarios de otras ciudades, por su decencia, por ser hombre honesto y muy tranquilo.

Pero el dueño del equipo no tomó eso en cuenta, porque se enamoró de la popularidad que gozaba el novato en las Ligas Menores, además de los grandes elogios con que el "Escucha" se lo vendió, y también a su propia campaña de promoción de su figura.


La fanaticada no estaba conforme con que sacaran al viejo veterano, pero no le quedó de otra, por lo que entonces, decidió esperar a ver la actuación del nuevo pitcher novato.

Confiando en que ese joven iba a ser un ganador, lo colocaron como lanzador estelar, pero, ¡oh, sorpresa!, a la mitad de temporada tuvo que ser dado de baja, porque no dio pie con bolas con los problemas del equipo, ya que, no solo no resolvió nada, sino que dañó lo que había hecho el veterano pitcher al que sustituyó.

 Y aparte de ser un fiasco como pitcher, sacó a la luz pública su verdadera esencia; toda contraria a las enarboladas por el "Escucha" cuando se lo vendió al equipo. Los cuervos iniciaron su vuelo de rapiña sobre el estadio, cosa esa que auguraba malos presagios.

Desde los primeros juegos en que entró a lanzar, el novato empezó a golpear y a darle pelotazos a los contrarios. Daba decenas de bases por bolas, no ganaba un juego, se volvió el pitcher más bolero de la liga, y hasta creó un grupito a lo interno del equipo que se dedicó a las malas artes, sin que el manager ni el dueño del equipo se dieran cuenta. La vaina va mal.
El escucha estaba tranquilo en su casa; solo observaba y recibía lo que le tocó por la venta de su pupilo.

Junto al clan mafioso que creó, muy ávido se meter la mano en los intereses pecuniarios del club, empezaron a vender todos los ajuares del equipo. vendieron gran parte de los guantes, los bates y las pelotas; vendieron vehículos buenos como si fueran chatarra, cogieron prestado millones de pesos a otra franquicia, a nombre del equipo.

¡Mira muchacho, esa fue la del Belcebú. Ese grupito de mafiosos con el pupilo del escuchar, acabaron con todo! Eso puso sospechoso a los dueños del equipo, porque ya estaban recibiendo presión de la gran fanaticada, que exigían transparencia. Eso estaba feo.

El mismo pitcher novato, vigilaba a la tesorera del equipo a ver cuánto dinero entraba en la oficina del club, que estaba en la primera planta del edificio donde se aloja la el novato y a veces, la directiva. Cuando la tesorera le decía la cantidad de dinero que había entrado, él le decía por la vía telefónica; ¡súbelo para el montículo; lo estoy esperando! Entonces, ese dinero se desaparecía como por arte de magia, pero ojo; la fanaticada sabía dónde iba a parar ese bojotes de pesos.

Todo eso, ligado a una desordenada vida de chulimameo, parrandas, juegos en casinos, las juergas, los vinos finos, el whisky caro, los viajes al exterior pagados por el equipo, el pago de la nómina de una empresa privada del mismo pitcher, los tantos pagos astronómicos como sueldos a empleados que en realidad, no recibían todo el dinero, ppues solo les daban una ínfina parte, porque la otra gran tajada, se la quedaba el pitcher. 

Quien llegó al colmo de cobrar la regalía pascual más de una vez en un mismo año. Ese cúmulo de mañoserías, le causaron tanto daño al equipo, que lo llevó a una terrible bancarrota.

Los mismos jugadores se quejaron con los dueños del equipo, para que le dieran de baja a ese pitcher novato y tan mañoso. Y con la anuencia del dueño del equipo, los mismos jugadores decidieron echarlo del club, pero aún no han podido echarlo de la liga, pero se está en el proceso; las pruebas de sus robos son demasiadas

Te estoy contando una historia real que debes saber entender; te la estoy contando digamos que en parábolas, y espero que al concluirla, dejará tu pregunta contestada. Pero ahora, sigue oyendo, porque eso no acaba ahí, y tengo que terminar de contarte la historia.

Pero dejaré ya las parábolas. Mira, el dueño del equipo es el pueblo, y el ayuntamiento es el equipo. Entonces, Cuando todo eso pasó, es cuando el dueño del equipo le hizo un llamado al mismo veterano lanzador al que le había dado de baja, que ya tu puedes imaginarte quién es, y le dijo que se prepare porque que él debe ingresar de nuevo al equipo, pues solo él podía sacar al club del hoyo, en el que ese novato lo había sumido.

La directiva le pidió excusas a nombre del equipo y de la gran fanaticada, y le dijo que fue un gran error haberlo sacado del equipo, pero fue que creyeron que ese novato podía dar pie con bolas con el gran problema del club, por lo lindo que se lo pintó el escucha, por lo que ahora, quedaron defraudados y en la ruina por los desmanes de ese pitcher. 

Maldijeron hora en que le creyó a ese escucha, a quien creyeron que era más serio. Con el tiempo, el equipo supo que el escucha fue el creador de ese falso prospecto, por lo que también es responsable de la ruina del equipo.

En la visita que la directiva del equipo le hizo al pitcher veterano para darle noticia de que debía volver, también le dijeron que, todo lo que pasó, fue un bochorno para el equipo y para toda la fanaticada, y que por eso es que lo están llamando de nuevo, y sea de nuevo el pitcher estelar, porque solo él podía controlar esa larga y tan mala racha de desaciertos que se sucedieron día tras día durante tres años.

Le dijeron que el equipo, no solo había perdido casi todos los juegos, que están en el sótano y que hasta el crédito había perdido porque ya nadie quiere fiarle ni la cal para pintar l a las líneas del pley, ni otros materiales de juego. "Ese pitcher nos salió demasiado caro, tanto así que, nos llevó a la bancarrota. Parece que se le metió el Diablo.

Ahora te sigo contando, Ya el pitcher veterano está en forma de nuevo y con todo el entusiasmo del mundo, y se le ve todos los días en el terreno de juego practicando como en sus buenos tiempos, porque dentro de unos meses, volverá a ser el pitcher estelar del equipo.

Lo más perverso de todo es lo que está pasando ahora, por ahí anda otra vez el "Escucha", tratando tupir de nuevo a la fanaticada luego del desastre que él ayudó crear, y que llevó al equipo a la bancarrota, cuando le mintió al dueño del club, sobre las falsas condiciones morales y de trabajo de su pupilo. 

Y todo esto, luego de que su pupilo ya le haya hecho mas de veinte visitas a un tribunal, al que fue sometido por los propios peloteros del equipo. Y uno ni sabe, en qué va a parar, con tantos viajes a la justicia, acusado por malversación de los fondos del equipo. La fanaticada está atenta
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—Firmado: El Chacharero de Henry Osvaldo, con el machete en CSS.