Por Henry Osvaldo Tejeda

Se trata de un sanitario moderno llamado Numi,
fabricado por la marca Chofer, el cual, entre otras cosas, está dotado de una
pantalla para leer. ¡Ofrézcome, ver para creer!
Y yo que decía que, uno de los motivos por los cuales los
libros y los periódicos no desaparecerían nunca, era por la comodidad de
sentarse en "El Rubito" (Léase, inodoro) y entretenerse leyendo lo que sea mientras "damos del cuerpo" (así se dice en los campos de mi tierra como, El Higuito, Monte Bonito y Arroyo Manteca, entre otros campitos de San José de Ocoa. ¡Cuánto extraño esos montes ocoeños!.
Señores, llevarse una laptop para el sanitario, sería un colmo
informático terrible e inapropiado, porque además de incómodo y fastidioso, sería
algo tan pendejo como sentarse a escuchar los adormecedores y aburridos
discursos de un presidente de esos liberadores "que tan trepao en el palo", y que no liberan otra cosa que no sea, el dinero del presupuesto para llevarlo a cuentas bancarias propias y de sus cachanchanes. No vale la pena coger ese sagrado ratito que nos brinda el estómago, dizque para oir esos discursos que solo dan sopor, por lo vacuo del contenido.
Otra cosa que también sería muy cuesta arriba, sería tener una computadora en
las piernas mientras disfrutamos de tan sagrado y sublime momento de nuestra
existencia, claro está, siempre y cuando no se esté estreñío, porque ahí lo sublime se fuera a la misma mier....bueno, no sería sublime.
Al saber ahora de la existencia de ese sanitario
moderno, voy a tener que recoger mis palabras con respecto a los libros y los
periódicos; solo pónganse a pensar en esto:
Usted llega al cuarto de baño "bien apurao", y desde que se sitúa delante
de ese artefacto de nueva generación, a éste se le abre enseguida el apetito
y...¡carajo!, perdonen, quise decir que se le activa un sensor que emite una
señal para que se levante la tapa.
Usted se le sienta en la boca, y si por Mano´del
Diablo usted tiene los glúteos fríos, "El Rubito" le
proporciona en el área de la tapa, una temperatura de lo más agradable a su nalgatorio y aparte
de eso, tiene unos abanicos de temperatura regulada que le calientan los pies
si es que los tiene fríos. ¡Suuu
manífica ni mameo! Ni Boruga en New York.
¿Creen Uds. que la vaina termina ahí? Pues no, porque en caso de
que se sienta usted medio
aburrío y todavía malhumorado porque no ha podido saber dónde carajo fue que el senador que era sastre, y el Rey de la jungla que no conoce el pichirrí de los pollos, metieron los 130 millones de dólares del
préstamo aquel a la Sund Land, entonces "El Rubito" lo distrae de todo lo que le ha hecho encojonarse sonándole las más bellas melodías, mediante un reproductor mp3 con altavoces integrados en el mismo sanitario. Si algún día llego a tener uno, fijaría el sonido en
un merengue que dice:
¡Ladrón, ladrón, ladronazo! porque me encanta ese tema, o en
su defecto, fijaría en el reproductor la voz grabada de un tipo de magra figura, diciendo algo sobre así cómo tragarse un
tiburón "podrío" sin siquiera eructar.
Pero la cosa no termia ahí, "El
Rubito" cuenta con un sistema de rociado, presión y temperatura de agua, además de un secador para eliminar cualquier humedad una vez haya sido usado y que los desperdicios se hayan ido para"el extranjero".
¡Miren que vaina esa!
Creo que este sanitario tendrá muy buena venta entre los
cundangos del mundo, específicamente, por el sistema de rociado a presión
directo a "La puerta´e campo", capaz de arrancarle cualquier grano de
habichuela, cáscara de tomate, cualquier fibra de piña u otro desperdicio que
le haya cogido cariño a la arandela del "mofle", negándose a marchar
al "extanjero", en uno de los expresos que salen de nuestro estómago para ir a alojarse en la boca de del Rubito moderno.
Ese aparato es lo último en confort, pero es caro con
cojones; para la fecha en que hice esta higiénica narración (que nada tiene que envidiarle a las obras de Gabriel García Márquez), costaba $6,390.00
dólares que, a la sazón, eran casi un cuarto de millón de "trapo/pesos", ahora costará un ojo de la cara.
Es muy bueno y práctico el invento pero, demasiado dinero para sentarse solo a...bueno, a "eso" mismo....
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