miércoles, 26 de agosto de 2015

VIVENCIAS EN OCOA: EL BURRO DE CUICO

Por Henry Osvaldo Tejeda Báez
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Escuché mucho hablar de un famoso burro ocoeño, cuyo dueño tenía por apodo Cuico.
Ese famoso burro, a decir de Arides Sánchez, emitía unos sonidos rarísimos, hacía muecas y rebuznaba de varias maneras para que Cuico lo entendiera y tal parece que sí lo entendía.
https://iliocapozzi.blogspot.com/2015/08/vivencias-en-ocoa-el-burro-de-cuico.html
_ "Miren, yo les juro que ese jodío burro hablaba". -Decía Arides, con ese tono tan peculiar que le ponía sus palabras-
Decía Arides que, cuando Cuico veía que el burro levantaba la cabeza, alzaba el bembe superior de la boca y se revolcaba en la tierra, él tenía que mandarse en una carrera hacia el campito mas cercano a buscarle una burra "pa'que ese endiablao burro del carajo la coja porque si no, me cae a "mordía" a mi".
Arides Sánchez
 Así decía Cuico de mal humor, pero no dijo nunca que le tenía miedo al burro-
Pero eso no era todo, al burro de Cuico le gustaban solo las Saleas, o sea, las burritas señoritas (palominas) que aún no habían sido "pasadas por las armas". Bueno, si es que se le puede llamar arma a un bate con cabeza remachada en la punta. No sé, puede ser, depende del uso que se le vaya a dar.

Un día, amaneció ese burro "Dao al Pecusio", estaba como loco y cuando vio a Cuico,  le hizo todos los movimientos y las muecas de las que hablé más arriba. 

El pobre Cuico salió corriendo, y se apareció media hora después con una burra viejísima casi sin pelos, medio "derrengá", llena de "pelaos" en el lomo y peor aún, tuerta y llena de lagañas.

Cuando el burro vio ese esperpento, ese disparate, ese grillo"
de burra tan flaca, que, de solo verle el costillar, daba la impresión de que era manglar, se le "engrengreñaron" los pelos, torció la boca, bramó como un toro, berreó como un chivo, se paró en las dos patas traseras y relinchó como un caballo; luego ladró como un perro ("ese animal habla varios idiomas", decía Pai el Bombero, uno de los personajes más relajaos de Ocoa).

Todos esos movimientos ya los conocía Cuico y se asustó, ya que eso no era una buena señal, por eso no esperó más para salir "bandiao", dejando el "pelao"en la tierra del "guayón"que dio cuando arrancó en Fa Mayor (léase, una carrera loca), pues entendió todo lo que el burro le quiso decir con todas esas muecas y ademanes.

He aquí lo que le dijo Cuico a Arides, esto fue lo que le dijo: "_Mira muchacho, ese burro me dijo clariiiiito "hijo'e puta, azaroso, y me señaló con una pata delantera como quien dice: ¡Tu verás maldito viejo'e mierda..........! 
Banco preferido por la muchachada, para nuestras reuniones nocturnas

Había que ver la cara de Arides cuando hacía el cuento a un grupo de mozalbetes en un banco del parque de San José de Ocoa. Estábamos maravillados, no con Cuico el dueño, sino, con ese burro.

_ "Arides -siguió Cuico- ese burro me cayó "atrá" y me "ateteró" contra la pared de un callejoncito que no tenía salida, ahí mimo me dije: ¡Aqui mimito me acabo de jodé!" -dijo Cuico, y siguió contando-
_Pero, ¡Oh, sorpresa! Cuando creí que me iba a caé a "mordía", el burro me miró, resopló dos veces, movió la boca de una forma que solo yo entiendo y se alejó como diez pasos".

"Fue cuando respiré, pero carajo, el burro se devolvió y pensé que ahora sí me iba a joder de verdad, pero no fue así, lo que hizo fue dar como diez golpes en la tierra con la pata derecha delantera. Era una advertencia, que Cuico entendió al pie de la letra.

Después de esto, Cuico, se fue a un colmadito donde cogía fiado y pidió dos botellas de "romo", una de Jacas Especial y la otra de Palo Viejo (el primero era de la firma Brugal, y el segundo, de J. Armando Bermúdez; eran los "lavagallos" que más se consumían a en esa época).

Luego, Cuico pidió media libra de ají picante y diez huevos de patos y lo metió todo en una Mama Juana, la "zanguluteó" hasta que estuviera bien espeso y luego se fue donde estaba el burro; la burra no se había movido del sitio, luego vació el contenido de la Mama Juana en una ponchera,y se la puso en el suelo frente a su cabeza.

El burro, que ya sabía lo que era, se lo "ajustó" todo de un solo "fuetazo"; se le acercó a la burra, volteó la cabeza y le picó un ojo a Cuico (eso no lo digo yo, ese cuento fue Arides quien lo hizo) y se tiró un eructo, es decir, un follón de reversa. 
 
Luego, hizo como que se "arremangaba" las patas delanteras, rodeó a la asombrada burra por la retaguardia, desenfundó su bate 38 con todo y nudo rematado en la punta, alzó la cabeza lo más alto que pudo, "bembeteó" cinco veces y se le encaramó a la infeliz y zarrapastrosa burra que solo atinó a dar un grito como si la estuvieran asesinando, pero al rato se calmó para empezar a mover la boca como si estuviera mascando chiclet, pero en seco. ¡Así, cualquiera masca!

Un viejo que oyó la forma de rebuznar del burro cuando éste se le encaramó a esa infeliz amasijo de huesos que parecía una burra, comentó:

¡¡María Santísima, que animal mas diabólico! ¡Ese burro acaba de decir una vaina rara.....habló, sí lo acabo de oír, ese burro habló!! ¡Jesú, María y José, tamo llegando a lo súltimo tiempose!

Cuico, que estaba al lado y que entendió lo que dijo el burro, le comentó al viejo:
_Amigo, lo que quiso decir mi burro fue, que no hay burra fea cuando hay mucho "romo".

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