viernes, 22 de mayo de 2015

CHÁCHARAS DE "PUÑETEROS" (LOS 30 MANOS)

Por Henry Osvaldo Tejeda
Se inicia el programa de radio, hoy hay una entrevista a una doctora en sexología. Luego de varias preguntas que yo llamé como "muy pendejas", el entrevistador salió con esto:

_Doctora, ¿qué le recomendaría usted a un chico que se masturbe tres y cuatro veces al día y, hasta más?

_Nada, como eso no es un delito y no se sabe de que sea malo para el organismo, sólo le aconsejaría que lo hiciera en horas de la noche, cuando todos estén acostados.

_Pero, ¿por qué tiene que ser sólo en la noche? -Dijo el entrevistador- _Bueno, porque sería muy engorroso para él y muy perturbador para una hermanita que entrara y lo viera en esos menesteres -Dijo la sexóloga, para luego añadir-

_Eso le permitiría concentrarse más y no poner en riesgo la inocencia de sus hermanitos menores, porque si lo encuentran en plena actividad, ellos van a que preguntar sobre lo que vieron y el joven "30 manos" (así le llamamos en Ocoa a los "pajeros"), que siempre ha tratado de hacerse su "puñeta" lo más secretamente posible para que sus padres no se den cuenta, sufrirá una gran vergüenza.

_Pero doctora, ¿cómo aconsejarle a un chico que deje "esa cosa" para luego si es que ha sentido el deseo de "hacérsela" en cualquier momento del día?

-Dijo el entrevistador, y luego agregó-
_Un joven en la adolescencia, se mantiene en una gran efervescencia erótica y lo más probable es que ni siquiera haya hecho el amor nunca con una chica

_Mire amigo, lo único que quiero es evitarle la frustración que le ha de llegar si es descubierto y no vaya eso a causarle algún problema mental, un trauma, etc. -Dijo la doctora.

El programa transcurrió en ese mismo tenor y cuando terminó, yo sentí como que me quedó una "zurrapa" por dentro y me puse a pensar llegando a la conclusión de que los sexólogos de estos tiempos, parece que ignoran que ese volcán que uno tiene por dentro en la adolescencia está siempre en ebullición, y que al mínimo "cachito" que vea en chica, desata la erupción.

¿Es que no le cabe en la cabeza a estos profesionales que un chico, luego de ver a su vecina, una despampanante chica que, subida en una escalera, se ha puesto a lavar las persianas de su casa para lo que se ha puesto unos pantaloncitos que dejan ver cachos y por donde se le puede ver hasta la constitución de la república, con todos sus artículos y hasta sus adendums?

Pero no es sólo eso, la chica se ha puesto una "blusita" blanca, a la cual le hizo un nudo que se amarró por encima del ombligo y para completar el panorama, la blusa se le ha empapado de agua dejando estampados dos ingenuos melones, que miran indiferentes pero amenazadores con sus dos ojillos negros hacia el estupefacto y tembloroso vecino quien, anestesiado por el impresionante panorama, se ha quedado de una sola pieza, bueno, de dos piezas, porque hay una que parece de artillería.

Habrá en la naturaleza, alguna fuerza que pueda hacer que ese chico, luego de que sus ojos, todavía quemados por los pezones y los artículos 69 y 70 de la constitución de las entrañas de esa chica, pueda dejar para la noche esa paja? 

Ese cerebro de ese chico pensando vainas raras, con ese juicio como una bola de discoteca, imaginándose que en la constitución intrínseca del cuerpo de la chica hay dos artículos que él, en su fiebre mental, pudiera conocer en una sesión íntima. Los artículos, son, el 69 y el 70.

El chico se imagina haciendo el 69 con la chica, también el 70. Por si no lo sabían, ya se inventó el número 70, que es lo mismo que el 69, pero con alguien acechando. ¡Carajo!

_ Doctora, apunte usted para otro lado y déjese de "pendejá", "ombe"! ¡Váyase con sus pendejos consejos a otro lado! Un momento así, no se cambia ni por un viaje de bola en un crucero.

Y que conste, que panoramas como el descrito sobre la chica en la ventana, y el subsiguiente "manoteo de miembro", no son  exclusividades de adolescentes, no nos  se llamemos a engaño porque, a cualquiera se le muere un tío.

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